Esta semana va de victorias y campeones. Gran semana para los amantes del deporte. ¡Enhorabuena!
Pero para mí hay una victoria mucho mayor…
…la de ser la dueña, el dueño de tu vida. La de saber reconocer tus heridas y cuidarlas con ternura para sanarlas. La de saber poner nombre a lo que te da sentido y perseguirlo. ¡Eso sí es de campeones!
A mí me ayudó mucho el acompañamiento. Recuerdo un momento de mi vida en el que me sentí profundamente regalada por tantas cosas buenas que había recibido. Darme cuenta de ello me hizo experimentar una fuerza desbordante que, a la vez que me llenaba y me plenificaba, me impulsaba a responder, a hacer algo por los demás y por el mundo que me rodeaba.
Fue sensación extraña, incómoda pero dulce, fugaz pero intensa, desconocida pero familiar… Y en medio de tanta contradicción, sentía que necesitaba contarlo, recibir luz, orientación, que me ayudaran a ordenar, poner nombre a lo que sentía…
Ahí fue donde descubrí el acompañamiento.
Acudí a Toya, ¡la gran Toya!, para que me ayudara a descifrar lo que pasaba y me ayudara a aprender a responder. Y así, entre jeroglíficos y palabras que aún no entendía, empezó el acompañamiento. Semana tras semana fui poniendo nombre a tantas intuiciones y sensaciones, entendiendo tantos sentimientos y emociones, afianzando tantas actitudes y reacciones… Reconciliando heridas, calmando miedos, amando fragilidades… Y el camino me fue reconstruyendo. Cada paso me daba luz, y más confianza y más certeza en el siguiente.
Y así, después de más de 25 años, estoy aquí, siendo acompañada y acompañando. Dando y recibiendo. Con mucho camino recorrido y también con mucho por recorrer. Porque esto de la vida es una carrera de fondo. Con pasos lentos, carreras intensas, salto de vallas y muchos metros lisos. Es vivir en montaña rusa o flotar en agua calmada y salada. Es dorarte al sol o sentir el helor en el rostro. Pero es que la vida va de esto, de afrontarla, de jugarla, de sentirla, de disfrutarla, de aprovecharla… en definitiva, de vivirla.
Y si es con acompañamiento… ¡mucho mejor!