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Medicina a la espera de una Educación mejor

Hace un par de semanas salió un artículo en The New York Times que ha conseguido provocar y crear polémica por aquí. Explica un doctor como en el hospital donde trabaja prescribe a los niños Ritalin (metilfenidato en España)  para que les ayude a superar las dificultades escolares. Expone la idea de que hay mucho diagnóstico falso de TDAH (Trastorno por déficit de Atención con o sin Hiperactividad) y que en realidad la verdadera enfermedad del niño es una escuela inadecuada y falta de recursos. Los padres, impacientes por ver resultados escolares en sus hijos, llevan a su hijo al médico y éste les prescribe la medicación para mejorar la atención y reducir su impulsividad.

“Nosotros hemos decidido como sociedad que es muy caro cambiar el entorno de los niños. Así que tenemos que tratar al niño”

“Si la escuela tuviese otras ideas…pero eso cuesta dinero comparado con lo que cuesta la medicina”

En los años que trabajé en consulta infantil aprendí que el médico prescribía medicación si había diagnóstico real de TDAH y siempre y cuando hubiese un compromiso de llevar al niño a terapia para armarlo a él y su familia de  nuevas herramientas. Sino, ¿qué sentido tenía ofrecer un tratamiento farmacológico?
calvin educación familiaSon muchas las voces que claman por una escuela diferente. Por ejemplo, E. Punset ya hace un par de años le preguntaba en su programa Redes al especialista Ken Robinson sobre los cambios necesarios que deben llevarse a cabo en el sistema educativo.

Comentaba como el sistema educativo es, actualmente, anacrónico, porque sigue orientado hacia una sociedad industrial que busca la producción, y esta, como tal, ya no existe. También, hace unos meses se estrenaba con mucho éxito la película-documental La educación prohibida donde se propone, con experiencias reales, que otro tipo de educación es posible.

Si en uno de los primeros post Los niños medicados de EEUU ponía el acento en la dificultad de las familias para sostener a sus hijos con comportamientos difíciles, esta vez hago hincapié en las escuelas. La cuestión clave es la hiperexigencia y competitividad con la que la sociedad actual marca nuestro paso sin darnos otra opción que subirte al tren sí o sí y el precio que se paga por ello en cuestiones de salud es altísimo. Ya hay políticas educativas que tratan de favorecer la integración y la educación personalizada para niños que necesitan una atención más individualizada. Ahora bien, apenas se ven mejoras porque no hay dinero para poder mantener este programa educativo.

Fomentar una educación más personalizada, una educación en las emociones, en la interdisciplinariedad, el fomento de la creatividad y el conocimiento de las propias capacidades y talentos… pero esto aun es una Idea utópica así que, medicina a la espera de una educación mejor.

Paciencia e Impaciencia

Seguro que os ha llegado por alguna vía este escrito que invita a la reflexión de lo que somos, fuimos y seremos.

La paciencia que tuvieron los que cuidaron de nosotros y nos ayudaron a crecer y la paciencia que nos piden para con ellos una vez empieza un deterioro cognitivo inevitable por el que pasaremos todos. Esta paciencia nace desde el cariño y la estima por el otro que es lo que nos hace crecer como personas y crecer como sociedad ante la comprensión por el otro.

Hay otro tipo de paciencia. La que trata de contener la impulsividad; aquella que te ayuda a tolerar la frustración ante un no; la que te permite tener capacidad de espera…aspectos que fisiológicamente los que presentan Déficit de Atención e Hiperactividad les es complicado mantener. Paciencia para concentrarse, para repetir actividades…paciencia para aprender,para reconocer un error, para corregirse.

A medida que crecemos ganamos en capacidad para aceptar las cosas como vienen pero a la vez perdemos ese habilidad por ser tenaces en lo que queremos. La paciencia que tiene un niño pequeño por aprender un instrumento, lo que le supone repetir y repetir una y otra vez trozos de partituras, no la tiene un adulto. Para aprender algo desde cero se requiere de muuucha paciencia y nuestro ego a veces no lo permite.

Paciencia es serenidad para aceptar las cosas. No es resignación y sí fortaleza.

tira cómica Calvin and Hobbes

Sin embargo, la impaciencia nos hace personas revoltosas y curiosas. Impacientes también son las personas despiertas y sensibles a los cambios. Personas creativas que por no querer esperar porque les aburre o porque no toleran la situación deciden explorar otras vías, ¿habrá otro camino? se plantean. Así nacen ideas nuevas que nos llevan al desarrollo y por eso, también crecimiento. Y esta es una idea que leí del emprendedor Martin Varsavsky en su blog, que aquí os  dejo!

Louis Theroux BBC

Documental Los Niños Medicados en EEUU


Louis Theroux BBC

Hace un par de meses pasaron por la televisión un documental producido por la BBC, en 60 minutos, titulado “America’s Medicated Kids” (Los niños medicados en Estados Unidos). Lo traigo para compartir con vosotros porque el periodista Louis Theroux[en] logra mostrar la realidad de muchas familias que han diagnosticado a sus hijos con trastornos psiquiátricos, una práctica habitual y que en la actualidad, va in crescendo también en nuestro país.

El documental plantea varios temas. Por un lado, la dificultad o facilidad de distinguir entre una personalidad peculiar y unos síntomas de enfermedades mentales diagnosticables, esto es, cual es la línea divisoria que explica cuándo es enfermedad y cuándo comportamiento difícil. Por otro lado, el documental trata sobre el uso de la medicación ¿a quién ayuda realmente: a los niños que sufren malestar o a los padres que se sienten superados por unos hijos con dificultades comportamentales? ¿es una tendencia psiquiátrica  hipermedicar a los niños para subsanar las ansiedades de los padres? Es evidente las consecuencias que de estos interrogantes se desprenden, puesto que si es así, este estilo parental está volviendo a nuestros niños adictos a drogas para tratar aspectos de su comportamiento que el sistema familiar o social no puede soportar.

El periodista convive durante unas semanas con Hugh, un niño de 10 años de edad, que haciendo uso de las etiquetas está diagnosticado de TDAH, Trastorno Negativista Desafiante , Síndrome Asperger y Trastorno Bipolar. También conoce a Jack, de 6 años, que ha sido expulsado de la escuela por comportamiento explosivo y TOC y por último, una adolescente diagnosticada de TDAH y Trastorno Oposicionista Desafiante.

Con una naturalidad y franqueza extraordinaria, los protagonistas expresan sus temores, frustraciones y dificultades. También es remarcable la labor de este reportero que no conocía, y la forma con la que se dirige a los niños es digna, en muchos momento, de un terapeuta infantil.

Desde mi experiencia profesional lo interesante de este documental, más allá de si se está de acuerdo en medicar o etiquetar a los niños para tratar ciertos trastornos , es ver las carencias de esas familias para soportar y mantener  los cuidados de sus hijos. Parte de responsabilidad recae para muchos en el ritmo que dejamos que nos marque la sociedad actual, aunque también el sistema no nos da muchas más salidas, a veces. Los profesionales que trabajamos con niños debemos dar espacio a los padres para que expresen esas dificultades y frustraciones, así como culpas y otros sentimientos que surgen. Es fundamental un trabajo con toda la familia puesto que sino el avance en la terapia será irregular y además, creará lagunas que irán en contra de los beneficios terapéuticos que estamos buscando.