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Mental Research Institute, Palo Alto

MRI sin fecha de caducidad

Estoy leyendo la Escuela de Palo Alto, un buen libro de Jean-Jacques Wittezaele y Teresa García donde de forma muy cercana nos explican la historia y evolución de las ideas esenciales de este Grupo de personas tan influyentes en el paradigma sistémico que se encontraron en, para mí siempre pueblo de, Palo Alto. Y empieza así:

“¡Es difícil encontrar una ilustración mejor del constructivismo que la llegada al MRI! Uno no espera tener que repetir el nombre del instituto al taxista y sobre todo ver cómo levanta las ceja con un aire interrogador cuando está seguro de haberlo comprendido correctamente. No conocen el MRI, incluso en Palo Alto, sobre todo en Palo Alto. “¿Forma parte de la Universidad de Stanford?” “No.” Bien, habrá que contentarse con la dirección. Y una vez allí, es el visitante el que recibe el choque. Desde luego, ya sabía que no es un edificio inmenso, pero a pesar de todo…

Un pequeño cuadro de césped, un pequeño letrero de madera con las 555middlefield-271x300letras MRI y el número, 555. Estamos en Middlefield Road, a dos pasos de la calle comercial principal de Palo Alto. “Pequeña ciudad californiana”, como acostumbramos a llamarla; pero ¡también hay que aclarar los criterios de comparación! Palo Alto se encuentra entre San Francisco y San José, en la entrada del Silicon Valley, y no es ya el pequeño refugio de paz adonde los ricos venían a retirarse y a disfrutar del sol y del cielo azul, apenas hace veinte años. La ciudad ha crecido, el tráfico también, sin hablar del precio de los alquileres (…) El instituto es un pequeño edificio rectangular, de treinta metros por veinte aproximadamente; se entra en él por una especie de porche con una reja de hierro forjado que se cierra por la noche y que da a un pequeño patio arbolado desde el que arrancan dos escalera que conducen al primer (y único) piso del edificio. Esto es en cuanto al decorado. Sharon está en la recepción y allí descubrimos la lista del personal en los buzones, como en cualquier oficina, salvo que se nos encoge un poco el corazón al leer los nombres de Bodin, Fisch, Riskin, Segal, Weakland, Watzlawick…Esta vez no hay duda, ¡hemos llegado!”

Este extracto del libro fue relatado en 1992. Lógicamente no somos eternos y los nombres en los buzones han cambiado, pero os aseguro que el MRI permanece exactamente igual. Sorprende, y mucho, cuando llegas al corazón de lo que se conoce como la cuna de la tecnología. Esperas un espacio totalmente innovador y te encuentras lo que describe el autor del libro: un edificio de los años 60. Es una paradoja más de la Terapia Breve. Sin embargo, lo más importante es el espíritu añejo que se respira en cada esquina, añejo y de respeto a las figuras que lo fundaron. La esencia no ha variado nada. equipo-mriEn el Centro Latino de Terapia Breve del MRI se sigue ofreciendo servicio de terapia cuasi-gratuita a todo aquel que venga, porque la mayoría son familias latinas de bajos recursos económicos.  Así también, el objetivo de los fundadores era que el Centro Latino fuese un lugar de estudio y reflexión para la mejora de la Terapia Interaccional, para hacerla más efectiva y eficaz. Permanece igual.

Y estoy segura que Karin Schlanger nos recibe  igual de pizpireta que en aquellos tiempos en que estuvo  rodeada de los mejores.  Y es que en ella no parece que pasen los años. Le encanta enseñarnos y transmite su pasión por la terapia subrayando que “lo que hacemos nosotros es Terapia Breve Resolución de Problemas como estilo de vida”.  No se trata “sólo”de sanar el sufrimiento sino que es una forma de mirar el mundo.