Creencias como cadenas

¡Menudas Ideas tienes en la cabeza!

Hay Ideas que brotan en nuestra cabeza como champiñones pero se quedan en meras fantasías. La mayoría de las ideas que tenemos crecen con el objetivo de ser llevadas a cabo, de que se materialicen en acciones como contaba en la presentación de este blog. Los creativos saben mucho de esto, los emprendedores también, pero yo prefiero referirme a ideas cotidianas que tenemos absolutamente todos en nuestro día a día y nos van formando como personas.

Estas Ideas son las que nos explican cómo es el mundo, ideas que nos sirven para entender porqué ocurren las cosas y que se conocen como Creencias. Las creencias son afirmaciones sobre el significado de algo y van conformando nuestra personalidad y nuestra interpretación de lo que es el mundo que nos rodea. Acaban siendo, por tanto, conceptos muy arraigados que llegan a nosotros por nuestra propia experiencia  y también durante la infancia por nuestros educadores (profesores, padres, familia, televisión…).
Creencias como cadenasSin embargo, llega un momento en el que estas ideas no nos son impuestas, ya que nosotros elegimos qué ideas queremos tener y qué queremos pensar. Lo que pretendemos es que tengan consistencia con nuestro día a día.

Una vez tenemos “etiquetadas” nuestras creencias entonces es positivo plantearnos preguntas como ¿me conviene seguir creyendo esto? ¿me ayuda a sentirme bien? ¿me ayuda a ser mejor persona? Esta es una tarea que se hace habitualmente en terapia. El psicólogo Albert Ellis hizo un trabajo muy bueno en el análisis de las creencias irracionales y las catalogó en una docena. Es importante conocer cuales tienen más peso en nosotros y saber si nos están limitando en nuestro deseo de crecer como personas.

En Terapia Breve muchas veces no se trabaja directamente con las creencias ya que no pretende ser una terapia de crecimiento personal en sí misma. Sin embargo, sí se tienen en cuenta puesto que las creencias son el alimento de las profecías autocumplidas. Por ejemplo, si para alguien una de sus creencias es “no puedo quejarme, sino seré una persona débil” todas las soluciones que buscará para tratar de resolver su problema estará relacionada con esta creencia y por lo tanto la terapia irá enfocada a buscar las soluciones fuera de esta creencia y no hacer más de lo mismo. Nos olvidamos que la solución está siempre fuera del cuadrado (¿recordáis el artículo Nuestras Soluciones Intentadas en un juego?).

Y es que nuestro bienestar y salud mental está relacionado con nuestra flexibilidad para cambiar y mejorar nuestras creencias. Si somos conscientes de ellas porque son el filtro por el que pasan mis comportamientos, entonces significa que puedo manejar mi vida mejor, porque soy más dueña de ella.

Decía Punset muy divertido en esta entrevista:

“Si hasta la estructura de la materia cambia, ¿cómo no vais a cambiar de idea?”

y le contestaba un usuario,

“dice el ZEN: sólo el cambio es permanente…”

he aquí la paradoja.

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