jugando al ajedrez

No sé de ajedrez pero sí algo de Terapia Breve

Internet está lleno de citas sobre el ajedrez como ejemplo de vida. Pero ha sido en  el libro Focused Problem Resolution –  Selected papers of the MRI Brief Therapy Center, donde he encontrado una cita acerca de la metáfora del ajedrez y el por qué somos terapeutas breves.

En el capítulo On becoming Family Therapist, los autores (Fisch, Watzlawick, Weakland y Bodin) llaman la atención del peligro que jóvenes psicoterapeutas se dejen llevar por las corrientes tradicionales donde la terapia es un lugar que busca respuestas a un porqué en lugar de un para qué.

Estas corrientes, sigue el artículo, creen indispensable conocer la relación entre los eventos causales del pasado y el problema que los trae a terapia. Su propuesta, en cambio, se basa en su extendido conocimiento de la teoría de sistemas y confirman el concepto de equifinalidad de Von Bertalanffy’s (1962). Éste hace referencia a que “un sistema de comportamientos puede ser bastante independiente de sus condiciones iniciales y determinado sólo por sus parámetros presentes” (traducción del autor). Para explicar esta propuesta juegan con unas de sus comparaciones favoritas: el juego del ajedrez.

Veamos:

 

“Imagina una persona que no conoce el juego del ajedrez, viaja a un país que no conoce la lengua y se encuentra dos personas enganchadas en una obvia actividad simbólica – están moviendo figuras en un tablero. Aunque no puede preguntarles por las reglas y objetivo del juego, después de un tiempo suficientemente largo de ver sus comportamientos será capaz de deducir las reglas subyacentes a sus interacciones. Esto lo hace sin tener ningún conocimiento del pasado o de los estados internos de los jugadores, o del “significado” de su juego. Por supuesto, él podría, si quisiera, tener fantasías sobre su significado pero tendría la misma importancia para entender el sistema de interacción de estas dos personas como un astrólogo tiene para un astrónomo.”

 

Esta es una de las razones clave por las que la terapia puede ser más breve que las terapias más tradicionales.

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Para quien tenga interés en el libro, se trata de  una compilación de artículos publicados y no publicados por investigadores del MRI Brief Therapy Center. Está editado y compilado por R. Fisch, W. A. Ray y K. Schlanger – Zeig, Tucker and Theisen, Phoenix, AZ 2009.

 

 

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Lo que deberías saber sobre constructivismo radical

Cuenta Ernst Von Glasersfeld en el libro La Realidad Inventada que el primer constructivista se conoció en el siglo XVIII. Fue Giambattista Vico y le siguieron Ceccato y Jean Piaget (éste último nos será más conocido a los que estudiamos psicología, pedagogía, magisterio…). La posición constructivista conduce a hacer del hombre pensante el único responsable de su pensamiento, conocimiento y por ende, conducta frente a otros posicionamientos más biologicistas y conductistas donde el responsable va a ser los genes o el medio ambiente.

Esta es la idea principal de este filósofo cibernético que  influyó en el libro que os estoy presentando. Para él es fundamental la diferencia entre la palabra calzar y corresponder. Algo puede calzar pero no significa que corresponda, sólo podemos saber lo que ésta no es. Pero mejor un ejemplo ¿verdad? Yo al menos con el ejemplo del navío pude entender mejor lo que quiso decir:

estrecho_mesina2Imaginad un barco que debe cruzar un estrecho de mar por la noche. El marinero no tienen mapa, ni conoce la configuración del estrecho ni carta marina que lo oriente, ni faro ni ninguna otra ayuda.  El navío se va a encontrar frente a dos posibilidades:

– naufragar, lo cual significaría que el camino escogido no era el correcto

– cruzar el estrecho y seguir navegando ahora ya por el mar abierto.

¿Qué significaría esta segunda opción?

El barco estaría demostrando que el rumbo que tomó no lo llevó a chocar. Pero ese camino que escogió no le está diciendo al capitán la verdadera configuración del estrecho. No sabe si estuvo siempre seguro y a salvo o por contra, si estuvo próximo a la catástrofe; es decir, que en realidad pasó el estrecho como si fuera un ciego.

Volviendo a la idea inicial, Ernst Von Glasersfeld concluye por lo tanto, que el camino calzó las condiciones pero éste no correspondía necesariamente con la verdadera naturaleza del estrecho. Si continuamos desarrollando este pensamiento vamos a ver entonces que no es lo mismo saber que realidad. Calzar o encajar describen unas capacidades de la llave pero no de la cerradura porque puede haber muchas llaves que la abran (y de eso los ladrones entienden mucho). Podemos saber pero no significa que lo que conocemos corresponda con la realidad.

Como dice Alcmeón en la cita que da inicio al capítulo:

Los dioses poseen la certeza pero a nosotros como hombres

nos ha sido dado sólo conjeturar”

Este es un breve resumen del primer capítulo que pienso da bastante para pensar. Si bien el libro puede ser algo denso de leer en algunos momentos os aseguro que no os va a dejar indiferente.

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¿Terapia Individual o Terapia Sistémica?

Esta es una anécdota acerca de la Terapia Sistémica que un colega de profesión, Miguel Yumibe desde Perú, me compartió un día para que debatiésemos sobre el tema. Le propuse extenderlo y hacerlo público.

“Quiero explicar esta idea a partir de una anécdota que me contó mi padre.  Resulta que él trabajó un tiempo como vendedor de ropa en los pueblos de la sierra peruana. Un día llegó a un pueblo y realizó un trueque con un lugareño: éste consistía en que mi padre le daba unas prendas y él le entregaba un chivo (cabrito). Después que terminaron el negocio mi padre se quedó con el animal en sus manos. De pronto, no sabe cómo el animal se le fue de las manos y comenzó a correr tras el chivo para atraparlo, desesperado por recuperar el capital y las ganancias que representaba dicho animal.

Imágen de CabritillosLas ansias por atrapar al chivo, hacían que fuera tras él y acercarse lo más que pudiera para atraparlo, parecía que ya lo tenía en sus manos, y cuando sentía que terminaría por atraparlo el animal más se alejaba de él. Esto se repitió por varias oportunidades a la vista y paciencia de los lugareños quienes no mostraban reparos en reírse a mandíbula batiente, ante semejante espectáculo.

Cuando mi padre quedó agotado por el esfuerzo realizado en sus constantes intentos, se acercó el  señor que le había hecho el trueque y le dijo que se despreocupara porque él lograría atrapar a dicho animal. Fue hacia el corral donde están el resto de chivos, los sacó a todos y cuando el chivo escurridizo vio a la manada se acercó al grupo y lo atraparon con una facilidad increíble.”

 

Esta historia, en mi opinión, refleja muy bien la diferencia entre las terapias individuales y sistémicas. Desde las primeras, el psicólogo va a tratar de curar el síntoma como lo hacía el padre de Miguel: acosta de un esfuerzo y tiempo considerable. En cambio, una terapia sistémica va a tener en cuenta el contexto donde está ese síntoma, que no es más que el sistema del que forma parte. Todos los elementos que lo componen van a estar al servicio del terapeuta para “atrapar” el chivo-síntoma pero con una brevedad que no habrá agotado ni al terapeuta ni por supuesto al cliente. De tal manera, y en palabras del propio Miguel:

La terapia no consiste en correr tras el síntoma para atraparlo. Es el arte de crear condiciones contextuales sorpresivas para atraparlo, controlarlo y extinguirlo si fuera necesario.” 

Gracias por permitirme compartir esta idea con todos.